Nunca lo besé, pero un simple HOLA que saliera de su boca, me hacía sentir un escalofrío

Muchos dicen que el primer amor nunca se olvida, que siempre será aquél que te acompañe hasta la eternidad… Y lo creo. Creo que sólo existe un amor único, aquél amor que compararás con otros. Mi historia es muy diferente a la de muchos, porque no tiene un final feliz, pero eso no significa que ya ha acabado, o eso es lo que quiero creer. Y respecto a esa extraña historia, quisiera ponerle un final, aunque me duela, y es por eso que escribo sobre él.

Su mirada se levantó cuando llegué a la puerta, y luego sonrío. La verdad, es que yo lo odiaba. Desde que lo conocí, se me hizo alguien que creía ser el único en el mundo, era diferente, era serio y reservado, se enojaba si alguien no le hacía caso, en fin, era su carácter. Yo siendo una chica tímida nunca entable una conversación con él, hasta que sucedió aquello. Nos sentaron en lugares aislados de los demás, siendo los únicos hasta enfrente de un salón. Al principio estaba nerviosa, sabía que si le decía algo no gracioso, me tacharía como alguien “ignorante”, así como él era… Pero no fue así la cosa, nunca le había hablado a un chico demasiado, por no ser muy sociable, pero él me hacía sentir segura. Ese día volteo y con su perfecta sonrisa me dijo “Hola”, y de ahí ya no recuerdo más. Todos los días hablábamos. Si el salón estaba callado nuestras risas eran lo único que resonaban, teníamos cosas en común, y cuando alguien trataba de unirse a nuestra platica, lo ignorábamos. Éramos casi inseparables, obviamente él se iba con sus amigos cuando era necesario, y yo con mis amigas, pero una vez juntos, el mundo entero desaparecía. Era tan grande nuestra amistad que nos contábamos absolutamente todo, y muchas personas me decían: “¿Acaso no le temes? Es muy caprichoso”, entonces comprendí que él sólo se mostraba así con las personas que convivía muy poco, pero si alguien llegaba a conocerlo más, era diferente.

Tuve miedo el día en que mi corazón palpitaba más rápido que de lo normal cuando estaba con él, cuando empecé a notar que absolutamente todo él era perfecto, y si me sonreía, me sonrojaba. Sentía cosquillas en el estómago, y la verdad no sabía lo que me pasaba. Quería estar más tiempo con él, sentada junto a él y reírme.

Llegó ese día en el que le dije todo lo que sentía por él, y le pedí de corazón que no perdiéramos esa amistad que teníamos, que por lo que más quisiera no me dejara de hablar… Y ahora estoy aquí, esperando oír de nuevo su voz y su risa, casi cuatro años pidiendo el mismo deseo.

Cuando trataba de olvidarlo y encontraba a un chico que me parecía genial, llegaba él a estropearlo todo, el simple hecho de que llegará y me hablará, me hacía olvidar todo, pero sabía que ya no era nada importante para él, nunca lo fui. Y a esa edad ninguno de los dos había encontrado a su alma gemela, hasta que un día una chica, (supongo que mejor que yo), llegó a su vida, y ahora está felizmente enamorado de ella, y yo bueno, justo ahora estoy derramando un río de lágrimas al saber que ya no existe nada entre nosotros, porque ya ni siquiera me reconoce, y yo ya ni recuerdo su nombre. Y he rechazado a tantas personas en mi vida, sólo por mantenerle un lugar en mi corazón.

¿Es así el primer amor? Nunca lo besé, pero un simple “Hola” que saliera de su boca, me hacía sentir un escalofrío, nunca más le hable, pero su simple rostro me decía todo, y sé que nunca vimos las estrellas y las contamos juntos, pero sus ojos eran mi universo entero.
Y lo extraño es que no quedamos como amigos, mucho menos como un amor de verano, simplemente quedamos como unos extraños que estarán relacionados por una historia excepcional. Una historia tan irreal que le contare a todo el mundo.

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