Parejas

Con la posición del “pájaro carpintero”, ambos “volarán” de placer

Sharing is caring!

Siempre que no se dañe la integridad y no se violente la voluntad de ninguno de los implicados, entre las cuatro paredes de una habitación todo está permitido en el sexo.

En el momento del encuentro íntimo, es necesario despojarse no solo de las ropas (si es que lo harás sin ellas) sino también de los prejuicios y las preconvenciones, que nos fueron inculcadas a través de la educación y que muchas veces limitan e impiden alcanzar el pleno goce íntimo.

Un lugar destacado en la búsqueda del placer lo tiene la adopción de diversas prácticas y posiciones sexuales.

Con respecto a las prácticas, hay que dejar de lado la idea que la relación sexual es sinónimo de penetración o de genitalidad: desde los mensajes y las palabras “hot”, hasta los juegos de roles, la concreción de fantasías o la utilización de diversos juguetes, todo puede ayudar a llegar al clímax y la imaginación juega un importante papel en esto.

Con respecto a las posiciones a adoptar en el encuentro íntimo, hay una infinita variedad y cada pareja puede encontrar la que sea de su agrado y le facilite alcanzar el placer.

Cuando el placer es oral


El sexo oral es una de las técnicas más populares para llegar al placer sexual, ya sea como una previa para la penetración o en forma independiente y exclusiva. Puede ser dirigido de él a ella o viceversa (e incluso practicar las posiciones que permiten hacerlo en simultáneo) y suele ser un camino seguro para alcanzar el clímax, tanto para el hombre como para la mujer. No se limita únicamente al contacto de la boca con la parte genital, sino que incluye otras partes del cuerpo, distribuidas en muchas zonas diferentes y que además, pueden variar de persona a persona en cuanto a su sensibilidad (de ahí la importancia de explorar).

Como en todo lo referente al sexo, existen múltiples posibilidades.


Cuando el hombre es el receptor hay una variante muy placentera para ambos: se la conoce con el nombre de “pájaro carpintero” y tiene la ventaja de resultar cómoda para ambos.

Es una posición ideal única para los hombres dominantes y que les excita tener el control en el encuentro sexual y por supuesto, resultará muy atractiva a aquellas mujeres que les guste ser dominadas o sumisas en ese momento (por supuesto que estos roles pueden ir cambiando en la dinámica propia de cada pareja).

El ave conocida como pájaro carpintero se ha vuelto muy famoso por el simpático personaje de las tiras cómicas y las caricaturas. Esta ave es conocida por “atacar” a los árboles con su aguzado pico.

En esta particular posición, el hombre asume íntegramente el control: se coloca de rodillas, con su zona genital a la altura de la cara de su pareja e introduce su pene en la boca de la mujer, que está tendida en la cama y con la cabeza apoyada en unas almohadas. Él es quien controla las penetraciones, la profundidad y el ritmo. Es, de alguna manera, como si estuviese “picando” con su miembro.

La posición dominante del hombre queda patentada en la posición de la mujer, que queda físicamente por debajo de él.


Si a ella le gusta ser sumisa ( o jugar a serlo) esta postura le resultará muy excitante, ya que no sólo no recibe la penetración del miembro masculino en su boca, sino que está poniendo su cuerpo al servicio de otro, literalmente y además, es una posición en la que le resulta difícil moverse. Adicionalmente, ella podrá recibir estimulación manual de parte de él en su zona genital o masturbarse con sus manos mientras recibe el pene en su boca.

De más está decir que el cambio de ritmo, que puede incluir una detención en algún momento, es muy importante en esta posición. En esos momentos puede dedicarse más atención a los senos o la zona vaginal, para potenciar el placer.

Otra variante

El pájaro carpintero tiene otra variante, igualmente placentera.

El hombre se encuentra de pie, parado y la mujer está de rodillas, con la boca a la altura de los genitales de su pareja. La forma de proceder es la misma que en la postura precedente, variándose también el ritmo y la profundidad de las “picadas” del miembro viril en la boca de la mujer, pero con una interesante variante: puede tomar con sus manos la cabeza de la mujer, para guiarla hacia su miembro y regular más fácilmente el ritmo o simplemente como una excitante muestra de dominación.

La mujer también puede jugar con sus manos, acariciando las nalgas de su pareja o estimular la zona del perineo o la zona anal, dependiendo del gusto particular de ambos.

En ambos casos, se permite el contacto visual, que puede resultar muy excitante tanto para él como para ella.

Como ya dijimos, esta posición en sus diversas variantes es especial para los hombres que les gusta asumir la posición dominante y para las mujeres que les gusta el rol complementario.

Recuerda: en el sexo todo está permitido, siempre que no se vulnere la integridad física o el deseo de ninguno de los implicados.

Te Recomendamos

LO MÁS VISTO

About the author

radiofrasesdeamor