Consejos

Las 9 cosas que una pareja nunca debe hacer si quiere durar.

Compartelo!

Para que las relaciones se mantengan a lo largo del tiempo dependerá de la actitud de los enamorados, no solo con el otro, sino también respecto a uno mismo

En los inicios de la relación todo va bien. No existen obligaciones, se espera con ansias el próximo encuentro, solo conoces su lado positivo, no hay interés en lo negativo. Todo es disfrute. Pero conforme avanza el tiempo llega ese inevitable punto en el que hay que dar un paso adelante y estabilizar la relación o por el contrario dejar todo en el aire mientras los momentos juntos se van diluyendo para acabar distanciándose el uno del otro.

Cuando se oficializa la relación es cuando comienza el verdadero desafío, puesto que es entonces donde se decide construir un proyecto en común y compartir algo más que sólo momentos de placer. El éxito o fracaso de las parejas puede depender, en cierta medida, de factores externos, pero el garante reside en la actitud de los enamorados. La historia de la media naranja perfecta con la que todo funcionará a las mil maravillas porque hay una compatibilidad plena no existe.

Esto no quita que haya parejas en las que parezcan perfectos el uno para el otro. Quizá puedan tener más afinidad de lo habitual, pero lo cierto es que han sido capaces de llegar a acuerdos para conseguir que la relación fluya de manera armoniosa.

Los niños no son lo único

Cuando hay hijos las parejas centran todos sus esfuerzos en ellos. Los hijos deben ser una parte importante de la familia, pero también hay que sacar tiempo para cuidar la relación de amor entre el uno y el otro. “La programación semanal no debe ceñirse solo a las clases, actividades extraescolares y los deportes de los niños”, indica Lana, una madre convencida de que hay que mantener la llama de la pareja aunque ya haya niños de por medio.

No se obsesionan con repartir por igual

Si uno sale el viernes, no tiene por qué tocar al otro al día siguiente. Si lavas los platos durante una semana, el otro no tiene por qué hacerlo la semana siguiente, etc. Obsesionarse con repartirse actividades en 50% solo generará conflictos y que se esté más pendiente de lo que se hace o deja de hacer. Lo importante es que cada uno dé lo mejor de sí. “No hay una escala para medir una relación feliz, las parejas deben querer lo mejor del uno para el otro”, señalan los autores del libro ‘Saving Your Marriage Before It Starts’ (Zondervan. 2006), Les y Leslie Parrot.

No se ignoran

Si hay una relación de pareja se presupone que hay afecto, pero hay que demostrarlo. Pequeños detalles como saludarse al despertar, besarse o acariciarse cuando uno esté, o no, decaído son básicos en el día a día.

No buscan el momento perfecto, “hacen” sus momentos

Está claro que las múltiples actividades disminuyen el tiempo para uno. Esta ausencia de tiempo hay que multiplicarla por dos a la hora de encontrar espacios en común en una pareja, más aún si hay niños de por medio. No es fácil encontrar un momento ideal para dar rienda suelta a las pasiones, pero hay que ser conscientes de que la situación propicia hay que buscarla y provocarla. Es básico que cada uno ponga de su parte para cumplir ese ansiado escape.

Nunca se burlan el uno del otro

Las bromas y el humor pueden ser un generador de conexión en las parejas, pero siempre y cuando estas no se conviertan en sarcasmo. La burla, además de no sentar bien, suele enmascarar frustración o resentimiento. “Este comportamiento nunca termina bien”, opina Mary, una mujer que lleva 17 años casada con su pareja.

No critican a su pareja

Está claro que la crítica constructiva es una de las mejores vías para conocerse mutuamente y llegar a puntos en común, pero el prestigioso autor y psicólogo John Gottman tiene claro que no tiene nada que ver una crítica con ser crítico con la pareja.

Lo primero consiste en partir de un hecho particular para explicar una situación incómoda, lo segundo es una queja general, dañina y poco fundamentada. “No es lo mismo decirle a tu pareja que estás preocupado porque ha llegado tarde y no te ha llamado, que abroncarle por lo sucedido afirmando que no cree que sea olvidadizo, sino egoísta porque no piensa en ti”, opina Gottman.

No comparan

El comparar no tiene por qué ser negativo, pero no debe abusarse de hacerlo respecto a agentes externos. Cada pareja tiene sus propias reglas y particularidades, por lo que es más inteligente compararse a uno mismo respecto a otro momento anterior y fijarse en cómo ha evolucionado la propia relación, en vez de compararla con la de otros.

No solo tienen cariño para los niños

Para los padres sus hijos son su tesoro más preciado y su cariño hacia ellos es inmenso, pero al igual que todos los esfuerzos de una pareja no deben enfocarse a las actividades de sus hijos, tampoco se debe reservar todo el cariño a ellos. El amor paterno-filial no tiene por qué desplazar al de pareja.

No se estresan por las discusiones

Discutir no es algo apetecible, desde luego, pero no es raro que una pareja tenga sus momentos tensos. Un error común es el de dar más importancia de lo que merecen a estas situaciones. Ninguna pareja puede aguantar que cada choque se convierta en una crisis que pueda acabar con la relación. Si nos paramos a pensar, ¿cuántas disputas son realmente importantes? En un ambiente sano los roces deben verse como algo propio de la convivencia y, en ocasiones, no hace falta ni buscar solución.

Compartelo!

 

LO MÁS VISTO

A %d blogueros les gusta esto: