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Los errores que te llevan a perder al amor de tu vida.

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Dicen que el amor es tan solo una palabra inerte hasta que aparece alguien en quien toma cuerpo, se moldea y cobra vida. Para que siga vivo hay que aprender a alimentarlo todos días. Sin embargo, estando en una relación, no todo es perfecto, siempre hay momentos mágicos, pero también difíciles de atravesar: los puentes de las grandes pruebas que hacen que la relación crezca y se fortalezca o de lo contrario, declive. En este proceso solemos decir y hacer cosas de las que nos arrepentimos enormemente. Podemos ser hirientes casi sin pensar y en ese vaivén de la pareja todo puede derrumbarse. Te contamos más acerca de los errores que te llevan a perder al hombre de tu vida.

Difícilmente ellos te digan de buenas a primeras que les molestó tu actitud. A la gran mayoría de los hombres, aunque no a todos, les cuesta un poco expresar sus emociones y quizás simplemente decidan olvidar el asunto o peor alejarse de ti.

El amor no necesita ser perfecto, lo único importante en la pareja es que lo que existe entre ambos sea sincero. Nada más, pero nada menos. Asumir esta aseveración nos toma tiempo y entre tanto cometemos errores que pueden llegar a ser fatales.

Hay un punto de partida que nunca debes olvidar al iniciar una relación: conocerse. Toda relación que pretende perdurar en el tiempo se basa en aprender a conocerse mutuamente y en generar el clima de confianza que luego sostendrá la relación.

Las frases de riesgo

Cuando estás con alguien debes empezar por entender que estás compartiendo tu tiempo con otra persona que es diferente a ti. Aunque se lleven bien, tengan gustos comunes, no son iguales, tienen, en algún momento, maneras de concebir las cosas que son muy distintas.

Solemos apuntar frases que a nosotras no nos parece nada mal, pero tenemos el deber de pensar si quien la recibe le puede molestarse. Ahora no eres tú sola, debes aprender a ubicarte en el lugar de él y ver cómo reaccionaría. Cualquier frase mal expresa generará malos entendidos, aunque no haya sido tu intención. Él pensará que no lo valoras, que no le tienes en cuenta.

Las dificultades, a medida que va avanzando la relación y se va consolidando, van surgiendo. Es lo natural, pero está en tus manos saber jugar esa partida pensando detenidamente en cada movimiento sobre el tablero de tu relación. El secreto está en la manera con que resuelves las cosas cada vez que te toca el turno de mover tus piezas.

Debes aprender a negociar, a escuchar y a compartir. Las discusiones que giran en círculos no van a ninguna parte y menos si incluyen ofensas. Él se cansará demasiado rápido.

Ten presente que eres dueña de tus silencios, pero esclava de tus palabras. Una vez que salieron de tus labios ya no las puedes recuperar. Puede que él intente hacer el esfuerzo de olvidar la situación, pero existe el riesgo de que en la próxima pelea saque frente a ti esa aguja que le has clavado, pues las palabras también duelen.

La mala costumbre de los reproches

Es importante que entendamos que ingresar a una relación implica, de cierta forma, entrega, conceder algunas cosas, adaptarse a nuevas situaciones y personas, por ambas partes, no significa que debamos sacrificarnos en aquello que no queremos abandonar. No se trata de despojarse sino de adaptarse mutuamente. Eso es convivir.

Si no comprendemos esto con claridad, luego llegan los reproches en medio de cualquier pelea: “yo dejé esto por ti”, “cambié mi vida por estar contigo, mis amigos, mi carrera”.

Si vas a sacrificarte demasiado por él, piénsalo muy bien, porque al momento de crisis menos pensado te surgirán los reproches como el as bajo la manga. Piensa que si has dejado algo lo has hecho por amor y jamás debes arrepentirte por ello. No hagas nada de lo que puedes arrepentirte la vida entera. Hablar y dejar las cuentas claras a tiempo puede salvar tu relación.

Cuando no consideras su esfuerzo

Aunque a nosotras nos encanta que nos digan que nos aman, no todos los hombres tienen la facilidad de palabra para hacerlo, pero no por eso dejan de tener actitudes con las que nos dan sobradas muestras de su amor.

Eso algo que debes empezar a comprender. Él se preocupa por ti, te trata como a una reina, está pendiente de lo que necesitas, te acompaña y no te deja caer jamás, te llena de detalles… tú ya sabes que lo que siente por ti es tan grande como ese amor que tú le tienes. Sí, es importante que te diga que te ama y puedes encontrar la manera de hacérselo saber, pero pon en la balanza lo que te ha dado en contrapartida a las palabras precisas y sabrás encontrar la respuesta a lo que estás buscando.

“No hace falta decirlo, ya todos lo saben, nos amamos y eso basta”. El poeta William Baecker te lo confirma en estos bellos versos.

El buen inicio de una relación de pareja está marcado por la manera en que ambos se encuentran y convergen en los espacios comunes, en ese sentirse cómodos el uno con el otro y es allí cuando aprenden a conocerse y congeniar. Irás aprendiendo de a poco sus gustos y sus disgustos. Conocerlo y entenderlo será la base de la convivencia, te ayudará a cometer menos errores, a pensar en tus respuestas y en la forma de tratarlo.

Hay un dicho que reza lo siguiente: “no se puede defender a quien no se ama y no se puede amar a quien no se conoce”.

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