Historias

Daniel y Daniela

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Antes de todo necesito que por favor si la publicas, menciones que fue escrita el 8 de Julio de 2018 y enviada hoy.

Más que una historia, es un tatuaje infinito que nos marcamos.

Mi nombre es Daniela, soy de Colombia. Él se llama Daniel y es de Colombia. Tenemos 20 y 25 respectivamente y fuimos (es raro decirlo) pareja por casi 5 años. Tuvimos una de esas relaciones a distancia que nos obligaba a matar las ganas de vernos cada momento. Pienso que sin eso no hubiésemos sido lo que somos ahora. Éramos de esas parejas que celebraban cada mes y cada aniversario son cartas y flores virtuales. Éramos tan felices viendo las estrellas cuando estábamos juntos y soñando en nuestrad habitaciones cuando no era así. Éramos felices, explotabamos de felicidad y de pasión.
Hacer el amor cada vez que nos veíamos se convertía en una de nuestras actividades favoritas, revisabamos cada parte del otro con total cuidado y lentitud para guardar y recordar esos momentos. Verle, besarle, darle la mano me sanaba cada herida que estando lejos nos hicimos. Él se convertía en todo lo que la vida me daba para hacerme entender que era afortunada.

Un día, las cosas cambiaron, la monotonía y los problemas personales interfirieron en nuestra vida juntos. Entonces los días ya no eran buenos, dejamos que planear actividades para el día que nos reunieramos de nuevo. Las peleas y los gestos inconscientes tomaron parte importante de nosotros. Y todo poco a poco se desvaneció. Continuamente, por meses me preguntaba si el esfuerzo individual era más poderoso que el individual. Le escribí cada mes, cada vez que la vida me daba un motivo para sonreír lo compartía en cartas que nunca envié y que leía para llenarme de fuerza. Por días odiaba el final de todo, verme solitaria y a blanco y negro me daba tristeza. Aún así seguí, recordando y dándome el espacio para sanarme. Conocí lugares, personas, libros y música nueva, y él seguía ahí. Borrarlo no fue mi primera decisión. Mi decisión fue llevarlo en mi por como un día lo conocí.

La vida nos unió de nuevo, con esfuerzos individuales quizá, con tiempo y con historias. Un diciembre, volvíamos a vernos. Aunque me negaba a mostrarme cuál soy, faltó un segundo en que me dijo que quería besarme y cedí. Hicimos el amor una y otra vez. Pero ninguno entendió lo que en ese tiempo sin estar juntos hicimos.

Pasamos algunos meses más tratando de entenderlo, tengo que decir que más de mi lado, y sé que eso lo sabes. No me esforzare por decir cosas que pasaron en ese tiempo, simplemente les diré que no fue bueno, por lo que actualmente entendemos ambos. Sin embargo, pese a eso a algunas secretos guiamos felices de nuevo. Vernos era pasear por ríos y ríos de risa y de compañía. Sí, las cosas fueron distintas ya que no éramos pareja, pero si alguien por algún motivo nos hubiese visto juraría que si lo éramos porque las miradas, las palabras y el tiempo que compartimos definió nuestra nuevo yo.

Con él aprendí que las personas cambian, no todo siempre es lo mismo y lo que siempre fue sigue siéndolo. Crecimos juntos y separados y el crecer no ayudó a hacer cosas buenas, pero a decir muchas malas.

Miro a ese hombre en cada foto que me envió, lo miro en cada nube que pasa sobre mi y lo leo desde mi corazón. La gente dice que las personas que se aman no se hacen daño, pero yo aprendí que el daño es una de las consecuencias de amar. Que el daño no permea en quien te conviertes, sino en qué debes cambiar. No justifico las palabras o las cosas que alguien con ira es capaz de hacerle a alguien más, justifico el ser consciente de eso y poderlo cambiar.

Juntos fuimos mucho más que magia, y cada obstáculo siempre nos hizo desear más estar juntos. Te amé cuando no tenía ninguna razón, ningún sentido y ningún amor devuelta. Yo te amé en el tiempo que me diste y en el que no. Cuando supe y cuando no. Cuando estuve y cuando me fui, cuando te quise lejos y cuando te tuve cerca. Te amé como los locos aman. Y sé que me amaste tú también, lo supe cuando me volviste a hacer el amor y cuando me tomaste la mano en mis enfermedades y cuando me diste paz en mis momentos. No permita que nadie nunca te quite eso, ni siquiera tú.

El tiempo no perdona y lo sabes, el tiempo pasa y nos endurece el corazón. Vive ese tiempo de la mejor manera, y si decides vivirlo junto a mi, seremos nosotros con lo que crecimos, conocimos, vivimos y aprendimos. Pero no dejes de luchar por lo que amas, nunca dejes de luchar por las personas, que, amablemente la vida en algún momento te dio, que te cambiaron, te hicieron feliz y te dieron todo de sí. No me he cansado nunca y mira atrás y si lo dudas.

Por eso escribo esto y sé que no leerán muchas personas, pero cualquier que sienta este escrito diga lo que tenga que decir. Contar historias no es fácil, pero me siento orgullosa de saber que por primera vez en mi vida dije algo que siento a personas que no saben quien soy yo.

Gracias infinitas y verdaderas al que lea y sienta que ese hombre y yo tenemos todavía algo que cumplir. 💫

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